ORACIÓN DE RECONCILIACIÓN

Entramos ya en la Cuarta semana de Cuaresma... Nos estamos acercando a la celebración del misterio Central de nuestra Fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

La Iglesia nos recomienda que al menos una vez al año, para estas fechas, hagamos un repaso de nuestra vida... De nuestros pensamientos, de nuestras palabras, de todo lo que hicimos y también de lo que dejamos de hacer...Y que nos acerquemos con confianza al Sacramento de la Reconciliación (que nos vayamos a Confesar, así de sencillo!)

Y no tenemos que hacerlo solos... Podemos hacerlo con un amigo... Un muy buen amigo que me puede ayudar mucho en esta tarea: Jesús!...

Si dejamos que la mirada de JESÚS nos recorra y si lo miramos a Él, tendremos esa sensación única y liberadora que es la de saber que nada hay oculto en mí para los ojos del otro. Aquí estoy... Así soy...

Y Dios nos espera con su perdón.... Para poder empezar de nuevo, con la cuenta en cero... Y para asegurarnos que es así, para que tengamos la certeza de su perdón, nos regala en la Iglesia el Sacramento de la Reconciliación. Con unas sencillas condiciones podemos tener la certeza de que Dios nos perdonó y que nuevamente el cuentakilómetros de nuestra vida está en cero, listo para reanudar la marcha...

Puede parecernos difícil o incluso innecesario, pero es una experiencia única, reparadora... Todos sabemos que fallamos continuamente, ¡qué regalo la oportunidad de empezar de nuevo, con la hoja en blanco!

Para ayudarnos, como decíamos, podemos hablar un ratito con Jesús antes de ir a confesarnos. Les dejamos una oración hecha desde el corazón, desde nuestra verdad y nuestra necesidad de perdón y amor de Dios. Y es muy hermoso rezarla ante el Sagrario, hablándole al Señor desde lo más profundo de nuestro ser... Verán que las palabras fluyen porque están apoyadas en la experiencia personal de confianza e intimidad con Dios dentro de cada uno de nosotros que nuestra Madre Fundadora Concepción vivió y nos transmitió a lo largo de su vida y a la que todos estamos llamados...

ORACIÓN DE RECONCILIACIÓN

Aquí estoy Señor...
Soy delante tuyo lo que ves...
No hay engaño, no hay fachada, no hay doblez...
Tú lo sabes todo Señor,
Tú sí me ves...

Aquí estoy.
Así soy.
Tu Mirada me traspasa
Y quiero,
y necesito
ser traspasado por Vos.
Tu mirada limpia, lava mis heridas,
vuelve a grabar tu imagen en mí, rota a lo largo del día,
de mi vida...

Aquí estoy, Jesús.
Así soy.
Qué paz saberme comprendido,
saberme abarcado por tu amor,
a pesar de mis debilidades, de mis faltas,
de mis ingratitudes...
De mi pecado...(cómo cuesta, decirlo, decírmelo, decírtelo...)
Si, Señor, soy pecador...Caigo una y otra vez...
Perdón!
Aquí estoy...
Así soy, Señor.

Quisiera abrir los brazos
cómo Vos los abriste en cruz...
Porque al extenderlos y cerrar los ojos,
puedo sentirme desarmado,
despojado, incapaz de defenderme...
Desprotegido, expuesto...
Así estoy ahora
en tu presencia Jesús.

Y quiero estar así,
y necesito estar así...
Con los brazos del cuerpo y del alma abiertos en cruz
y el corazón y todo mi ser expuesto a tu mirada,
que no condena, sino que sana...
Me sanas Señor... Me curas...
Me haces bien...

Traspasa mi corazón, Jesús,
hasta que brote sangre y agua.
Hasta que mi vida esté en tus manos,
entregada...

Aquí estoy Jesús.
Así soy...
Respiro profundo y puedo sentir que tu Espíritu me renueva.
Que mis pulmones se llevan de un aire nuevo,
puro, refrescante...
Aquí estoy Señor.
Aquí estás, dentro, muy dentro mio...
Así soy Señor, un desvalido,
un mendigo en busca de cariño,
un desamparado en busca de cobijo,
un huérfano en busca de nido...

Así soy en tu presencia.
Perdón, perdón, te pido, Dios mío.

Así estoy, arrepentido.
Aquí estás dentro mío,
amándome,
perdonando mis desvíos.
Amén.

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