Celebrando la Vida en el Espíritu

Estamos próximas a celebrar un nuevo aniversario de nuestra Fundación. Los aniversarios en general nos invitan a dar gracias, a recordar, a mirar con ojos nuevos el camino recorrido y descubrir nuevos detalles en el paso de Dios en nuestra historia personal y comunitaria.
En la Misa de acción de gracias el Padre bendecirá un cuadro muy significativo de la Ultima Cena que perteneció a nuestra Madre Fundadora y que desde ese momento nos acompañará en nuestra Capilla Conventual.
La historia de ese cuadro acompaña nuestra propia historia y de allí su significado.
Las primeras hermanas se lo regalaron a nuestra Madre Fundadora para su cumpleaños 65 apenas pasados dos años de la fundación del Convento. En esa ocasión nuestra Fundadora nos abrió su alma y su corazón de madre y al mismo tiempo con su mirada firme y penetrante, iluminada por el Espíritu Santo, nos señaló el camino.
Nuestros corazones jóvenes, llenos de entusiasmo, enamoradas de Dios y de la vida, plenos de ilusiones, de sueños, de deseos de vivir radicalmente nuestra historia de amor con Jesús, encontraron en los ojos de nuestra Fundadora un puerto seguro y un faro luminoso… un ancla y una vela, una roca firme y un camino… un mapa y una brújula para recorrer la vida, y una vida misma hecha mapa y brújula… Sus palabras resuenan y resonarán en los oídos de cada una de sus hijas adoratrices, las que estamos y las que vendrán:
Mi entusiasmo es saber que, si es de Dios, no hay que quedarse con nada y hay que andar siempre con mucha prudencia, hay que dejar hacer a Dios y que cada una, como lo digo siempre, tome consciencia, no delante de la Madre, sino delante de Dios, que el compromiso es con El.
Van a vivir muy bien si en realidad asumen desde ahora, que es Dios quien las llama, que es con Dios el compromiso, que es a Dios a quien tienen que amar y servir y que todos los demás somos accidente. Así que, es muy importante que tomen consciencia que también Ustedes tienen una gran misión, un gran compromiso… Que también han sido llamadas,(…) Y que lo vivan siempre con ese amor y esa entrega a nuestra Fundación, sirviéndola con vuestras oraciones, vuestra oblación, con vuestra vida, vuestra entrega de vida, con vuestros sacrificios.


El cuadro de la Ultima Cena del que hablamos , concretamente llamado “La primera misa de la Ultima Cena” (1919) del pintor alemán Kaspar Schleibner, es una lámina enmarcada hace muchos años, proveniente de una reconocida casa de antigüedades y cuyo valor para nosotras está dado por lo que significó para nuestra Madre Fundadora, tanto al momento de regalárselo, como en los años posteriores.

Les doy muchas gracias hoy, muchas gracias, porque me han alegrado la vida. El cuadro que me regalaron produce una eclosión de belleza y de todo lo que transmite. En el cuadro veo realmente a la Obra… Veo a Jesús, que nos está diciendo, desde entonces: “¡Aquí me quedo entre vosotros, entre los que he elegido, entre los que he llamado. Aquí me quedo… Aquí está mi Cuerpo y mi Sangre para que deis testimonio de Mí… Para que deis testimonio de Mí"
Esto me emociona hasta las lágrimas. Recibo el mensaje. No solamente veo el cuadro como una obra de arte muy hermosa, sino lo veo como un “mensaje”. Toda la belleza del cuadro se revela en un “gran mensaje”. En cada uno de los Apóstoles veo a la Iglesia y veo a nuestra Fundación toda…y me da mucha paz. En ese mantel tan blanco, veo los cimientos de nuestra Fundación. Les doy las gracias por tanto amor.


Inmediatamente, cómo hacía siempre hasta el último segundo de su vida, cada vez que nuestra mirada se detenía en su persona, sus ojos se volvieron hacia Dios, señalándonos la ruta de la verdadera libertad, de la misión y de la responsabilidad de cada una en el Plan de Dios.

Pero les quiero decir que si en realidad me aman (como decía Santa Teresa), si en realidad aman a la Madre, si en realidad le quieren dar testimonio vivo de ese amor, sean cada vez más fieles a su vocación, más fieles al llamado de Jesús y más conscientes de la misión que tienen en sus manos. Yo no soy más que una ayuda: la misión es de Ustedes…La responsabilidad es de Ustedes...

El impacto de sus palabras en ese momento fue muy grande, pero ahora, transcurridos los años y más aún, cuando la ausencia física de la Madre parece dejar un espacio difícil de llenar, sus palabras, sus enseñanzas, adquieren mayor peso y consistencia, materializan un espíritu que invita, sin tiempo y sin fronteras, a levantar vuelo con un destino inequívoco: la plena unión con Dios, el Cielo!!!...

Si algo les puedo dejar y transmitir es esa fuerza de Amor que las nutra, que las ayude, que les transmita la misma alegría que me transmite a mí siempre, a pesar de los pesares y de las contradicciones, y que también como a mí, les de esa paz del alma en medio de todas las adversidades, porque eso es ya una riqueza y un adelanto del Cielo.

El cuadro además, significó mucho para la Madre y para nosotras en los años siguientes. La Madre eligió colocarlo en la pared frente a su cama en su casa, hasta que llegara el momento de llevarlo al Convento –cuando hubiese!!! - (por entonces, año 1992, sólo había una pequeña residencia provisoria en la zona de la Terminal de Rosario en la que apenas cabían las hermanas y las escasas pertenencias).

El cuadro fue “pedagógico”… La Madre, por su delicada salud, pasaba horas y horas en la cama, muchas veces con fuertes dolores y sin poder descansar. Las hermanas nos turnábamos para acompañarla y sobre todo nuestra Fundadora aprovechaba para, una a una, formarnos, como buena maestra, no tanto con lecciones de libro, sino de vida. La imagen iluminada del Jesús de “la Primera Misa”, al otro lado de la pared, se convirtió en su interlocutor cotidiano y a la vez casi en su “complice” a la hora de enseñarnos lo que era realmente la oración. A través de los diálogos sencillos de la Madre con Jesús, cotidianos, naturales, llenos de la confianza y de amor, nos fue introduciendo en el íntimo y profundo trato del alma con Dios. “A vos no te duele?”… “no tenés sueño, Señor… no querés que durmamos aunque sea un ratito”… “ya es tarde, Señor”…
Tenía la facilidad de convertir en oración TODO… dolores y alegrías, y hasta la misma queja: “Con quien me voy a quejar, si no con El”, nos decía… Su vida fue hecha oración, diálogo, encuentro… y su oración hecha vida…

Este bendito cuadro siempre nos recordará a las Adoratrices y a todos quienes quieran descubrir el mensaje, que Dios está muy muy cerca de cada uno, que su Amor nos espera, que está deseoso que nos pongamos en comunicación con El y que la oración no es sino ese diálogo confiado con el Amor de nuestras vidas.

Gracias Señor por este nuevo Aniversario de nuestra Fundación, gracias por habernos dado la gracia de compartir todos estos años junto a nuestra Fundadora, Madre, Maestra y modelo de vida!

[volver a la sección anterior]

FUNDADORA - CARISMA - CONVENTO - NOTICIAS - PROYECTOS - ADHERENTES - CONTACTO Ruta Nacional Nº 9. Km 326,5 - Roldán - Santa Fe - Argentina