Convivencia de mujeres.

El 25 de mayo se realizó la convivencia de mujeres en nuestro Convento, jornada especial de formación que nos permite, en un clima fraterno, acercarnos a las enseñanzas del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia acerca de distintos temas, de interés personal o general, en el marco de nuestro carisma de Adoración Eucarística.

Fue también jornada de sensibilización: Hablamos del compromiso en relación al Proyecto del Centro Integral, de lo que significa ser “voluntaria” y recorrimos la obra en construcción, mientras surgían inquietudes y sobre todo mucho entusiasmo al ver interiorizarse de los objetivos que se propone alcanzar.

La vivencia fue muy intensa y positiva. Como siempre nuestra Madre Fundadora nos regaló una profunda reflexión donde instó a todas a la búsqueda del conocimiento interior: “conocernos a nosotras mismas, asomarnos a ver cómo está realmente nuestro interior es indispensable no sólo para quienes tratamos de vivir cristianamente, sino, para convivir humanamente … Es necesario que uno vaya adquiriendo poco a poco, la noción de sus límites, de sus debilidades, de sus defectos sobresalientes y también de sus virtudes… yendo más allá y más hondo: conocer cuál es o cuáles son sus vicios y pecados capitales: IRA, PEREZA, SOBERBIA, GULA, ENVIDIA, LUJURIA, AVARICIA… Cada uno encierra muchísimas manifestaciones: algunas muy sutiles, cuidado!...
Quieren que empecemos a mirarnos un poquito más adentro?... Es algo personal: ES UN ESFUERZO PERSONAL DE REFLEXIÓN Y ORACIÓN.


Luego nos invitó a examinarnos todos los días para ver cómo está el interior. "¿Por qué descuidamos tanto nuestra vida interior? ¿Por qué no estamos atentos a corregir esos defectos?" – preguntó. "Si todos los días vamos haciendo el “chequeo” de nuestra vida interior, de nuestra alma, si de tanto en tanto nos miramos dentro para ir conociéndonos mejor, y luego tratamos con la ayuda de Dios de mejorar, de crecer, de corregirnos, veríamos no sólo como vamos cambiando nosotras sino también nuestra relación con los demás y nuestra relación con Dios…"

La Madre sabe que es un trabajo arduo cuando: “uno sabe cuando empieza pero no sabe cuando termina. La vida es lucha, es combate interior… ¿pero saben lo hermoso de eso? … que si, como dice San Pablo al final de su vida, “combatimos el buen combate”, nos espera el CIELO, la Patria celestial, el encuentro con Dios para siempre… Si construimos en nosotros estamos construyendo también la familia, la sociedad, la Patria…”

Su mensaje caló profundo en todas las asistentes. La Madre, como siempre, busca ir a la raíz, a la esencia. Tenemos mucho para meditar y aprender.

¡Gracias a nuestra Fundadora por sus palabras, que siempre abren caminos!

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