¡MUJERES DEFENDAMOS LA VIDA!

Muy queridas todas en Jesús Eucaristía:

Les acompaño espiritualmente, como en las Convivencias anteriores, dando gracias a Dios por todas y cada una de quienes han llegado hoy hasta aquí para este encuentro con el Señor y con sus enseñanzas.

Somos cristianos y hemos de vivir como cristianos, más aún: somos bautizados y ello es un compromiso muy grande, de esto quisiera hablarles hoy. Vivir como cristianas las 24 hs del día, significa dar testimonio de Cristo en cada uno de mis actos: cuando estoy en casa con los míos, cuando estoy en mi trabajo, sea el que fuere, cuando camino por las calles, cuando voy de vacaciones, cuando me divierto, cuando debo pasar un mal momento o una enfermedad, cuando opino sobre un tema, … en todo, las 24 horas…”Por los frutos les conoceréis, dice el Señor”… Por supuesto que no somos perfectos, pero debemos tratar de formarnos cada vez más y conformarnos cada vez más con Cristo Jesús, para que al vernos obrar, los demás vean coherencia con nuestra Fe… Vivir como cristiano, no es aburrido, ni triste, ni nada raro, no nos confundamos…

Cuantas veces nuestros Santos Padres, tanto Benedicto XVI como Juan Pablo II nos han hablado del peligro de una fe disociada de nuestro obrar, de nuestro proceder cotidiano. En este punto reside la fuerza y el poder de convencimiento que podamos o no tener, lo que podamos o no atraer a los demás … Muy fácilmente nos dejamos llevar por las opiniones de la mayoría, o formamos nuestra propia opinión, de raíz contraria al Evangelio y a las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia y aun de la más elemental formación moral, de los valores humanos esenciales...

A medida que nos vayamos formando y profundizando y que no pasemos por encima de las cosas como si no tuviesen que ver con nosotros, iremos descubriendo muchas “falacias” que nos presenta el mundo actual, muchos errores cubiertos bajo la apariencia de una “libertad” que todos queremos poseer a cualquier precio y que se ha convertido, paradójicamente, en “un absoluto”, que pasa por encima de los valores, de la moral y muchas veces hasta de la propia dignidad del ser humano… Y es triste decirlo (y verlo) pero hoy día son las mujeres quienes encarnan con más persistencia este “ideal supremo de la Libertad”, sin darse cuenta que estamos perdiendo hasta la misma esencia del ser mujer, que no es otra que la maternidad y que es un concepto mucho más profundo que el hecho biológico de dar a luz físicamente, que lo abarca y lo trasciende: La maternidad en la mujer es una forma muy profunda de ver y entender la vida como un darse al otro… La mujer es por tanto pilar fundamental de la familia: destruir a la mujer es destruir la familia, célula de toda sociedad,

Se esta deshaciendo la familia… adonde va llegar el hombre?... ahora después del aborto, nos llevan a la eutanasia y después de la eutanasia ¿que se les ocurrirá?... Porque nos van a seguir destrozando, porque eso no les será ya suficiente…¡SE TIENDE A DESTRUIR EL SER! ¡Cuidado!... Debemos mantener y sostener la familia, los verdaderos valores y darnos cuenta que somos bautizados, que no nos lleve el mundo a tal profunda destrucción de lo que debemos ser, porque el hombre está perdiendo toda clase de dignidad, de respeto… Están destrozando hasta el mismo lenguaje, que es posibilidad de manifestarse, de comunicarse, de entenderse…¡Estamos en Babel!...

Esto es lo que quisiera transmitirle: que entiendan que tenemos que volver a los cauces, que no tenemos que dejarnos llevar por las falacias del mundo: Fíjense que ahora hemos llegado a la eutanasia ¿a que iremos después?... ¿Qué se le ocurrirá al hombre después?... El hombre está perdiendo todo raciocinio, se ha quedado en las partes bajas y menos también… No llega ni siquiera a las partes medias que es la parte del afecto, de los sentimientos… ¿Y que piensa su cabeza? ¿Cómo razona?...¿Donde esta el sentido común?... Piénselo Uds. y hagan a la gente pensar…
La pereza nos gana: Pereza de todo: la pereza de los sentimientos, la pereza de la razón, la pereza de todo. Piensen, vean, profundicen…
Hay que salvar la familia y para ello es necesario formarnos en el verdadero amor, en la renuncia, en el espíritu de sufrimiento, en el espíritu de entrega… Se ama con sacrificio, con ejemplo…¿ como se demuestra ese amor?...¡DANDOSE A LOS DEMAS, como hizo EL!…. Y Dios mismo al hacerse hombre nació en el seno de una familia, no nació solito… ¿comprenden?...

Los miembros de una familia aprenden en su seno las enseñanzas fundamentales. Ellos aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones. Cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias… Esto nos lo dice nuestro Santo Padre…

¡Que misión tan grande tenemos las mujeres!... La propia reivindicación de los derechos de la mujer pasa ante todo por el respeto a su misma naturaleza… Así una mujer que se respeta, se hacer respetar, se hace respetable… Y ese respeto pasa también y sobre todo por el RESPETO A LA VIDA, a esa vida de la que Dios la hizo no solamente custodia, sino hizo capaz de transmitir de forma preeminente…

Pensemos entonces, qué significa “ser mujer”, qué significa ser mujer cristiana en este nuevo siglo… La mujer está por esencia vinculada a la vida… ¿Por qué hoy día son las mismas mujeres quienes de manera hasta feroz a veces, pregonan la tan bien y tristemente llamada “cultura de la muerte”?... El aborto y la eutanasia son los emergentes más visibles y extremos de esa cultura, que tiene además cientos de miles de manifestaciones, más o menos sutiles.
¿Qué nos pasa a las mujeres?... Porqué estamos tan ciegas… En la más que justificada lucha por la “igualdad de la mujer” no pocas veces se confunden los términos. Hombre y mujer no son antagonistas, ni son iguales: No podemos reducir la lucha a una mera lucha por el poder, ni eliminar las diferencias entre los sexos… Ambos fueron creados a imagen y semejanza de Dios y por ello gozan de la misma dignidad, pero Dios les hizo distintos justamente para que se pusiera de manifiesto la COMPLEMENTARIEDAD… Mujer y hombre han de colaborar activamente en la edificación de la ciudad terrena, y han de hacerlo aportando cada uno los dones con los que el Señor les ha revestido…

Vivir como mujeres cristianas y que los demás digan aquello que los paganos repetían una y otra vez al ver el obrar de los primeros cristianos: “MIRAD COMO SE AMAN”… Hoy deberíamos escuchar: “MIRAD COMO SE RESPETAN”, MIRAD COMO PERDONAN”… MIRAD COMO TRABAJAN”… MIRAD QUE PACIENCIA TIENEN”…”MIRAD QUE CONSECUENTES SON CON LO QUE CREEN” MIRAD COMO AYUDAN”… MIRAD COMO DEFIENDEN LA VIDA… MIRAD COMO DEFIENDEN LA VIDA…

Ser mujer es un desafío y ser mujer cristiana más aún… ¿Estamos dispuestas a enfrentarlo?...
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Con este interrogante les dejo, para que lo mediten y reflexionen, pidiendo la luz al Espíritu Santo.
Con todo cariño, esperando disfruten de esta convivencia a pesar del frío, las bendice


Madre Concepción Marqués
Fundadora Adoratrices de la Eucaristía
Mensaje para una convivencia de mujeres
9 de julio de 2007

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